3 principios de psicología para asegurar la eficacia de tus presentaciones

ImagenFíjate. Delante de ti. Personas que tienen una necesidad que tú puedes cubrir. Oídos deseosos de devorar una historia, de que captes su atención. Los conoces, y por eso sabes qué esperan de ti, cuáles son sus puntos débiles y qué recursos pueden hacer que se emocionen, que se active el “click” en su mente les induzca a cambiar. ¿Presentaciones? No, estoy hablando de psicología. Sin embargo, ambos mundos no están tan alejados.

La responsabilidad del psicólogo es tremenda debido a las implicaciones que tiene el hecho de que una terapia sea exitosa o no. Pero también en una presentación nos jugamos el beneficio de nuestra audiencia, en ocasiones en temas bastante decisivos. Por ello, al igual que la psicología aplica las mejores técnicas disponibles para así favorecer el mejor resultado para el paciente, también nuestras presentaciones deberían utilizar estas herramientas para asegurarse de cumplir sus objetivos.

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Un milagro de la psicología moderna

Para mi psicóloga, cuando empezamos hace diez años, yo no era un mangui. Al principio, yo era un caso de desorden obsesivo-compulsivo. Ella acababa de sacarse el título y tenía aún sus libros de texto para demostrarlo. Los obsesivos-compulsivos, me contó, tenían que comprobarlo todo, o bien limpiarlo todo. Según ella yo pertenecía al segundo grupo. La verdad es que a mí me gusta limpiar, pero toda mi vida me han educado para obedecer. Lo único que hice fue intentar hacer realidad aquella porquería de diagnóstico. La psicóloga me explicó los síntomas y yo intenté lo mejor que pude manifestarlos para luego dejar que me curara.

Después de ser un obsesivo-compulsivo, sufrí un desorden de estrés postraumático. Luego fui agorafóbico. Sufrí ataques crónicos de pánico. A los tres meses escasos de conocer a la asistente, fui un caso de disociación de identidad porque no quise contarle cosas de mi infancia. Luego fui una personalidad esquizoide porque no quise unirme a su grupo de terapia semanal.

Luego pensó que podría escribir un buen estudio y sufrí el síndrome de Koro, que hace que vivas convencido de que tu pene se hace más y más pequeño, y que cuando desaparezca morirás. Luego me hizo cambiar para tener el síndrome de Dhat, en el que crees que cuando tienes poluciones nocturnas o vas al baño pierdes todo tu esperma.

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A cada sesión que teníamos me diagnosticaba otro problema que creía que podía tener, y me daba un libro para que pudiese estudiar los síntomas. A la semana siguiente me sabía al dedillo cualquier que fuese un problema. Una semana pirómano. A la siguiente, problemas de identidad genérica. Me dijo que era un exhibicionista, y a la semana siguiente le hice un calvo. Me dijo que tenía problemas de atención, así que me dediqué a cambiar de tema. Era claustrofóbico, así que tuvimos que tener la charla en el patio. Llegó tal punto que si la asistente hubiese tirado el libro al suelo daba igual por qué página se hubiera abierto; yo intentaría tener esos síntomas para la semana siguiente.

No nos fue mal con ese sistema durante un tiempo. A ella le parecía que avanzábamos con cada semana que pasaba y yo tenía cada semana un guión que me decía cómo tenía que actuar. No era aburrido, y me dio suficientes problemas de pega para no preocuparme por nada real. La psicóloga me daba su diagnóstico cada martes, y ésa era mi nueva tarea. En nuestro primer año juntos no hubo suficiente tiempo libre para considerar el suicidio.

Hicimos el test de Stanford-Binet para establecer la edad de mi cerebro. Hicimos el Wechsler. Hicimos el Inventario Multifase de Personalidad de Minnesota. El Inventario Clínico Multiaxial de Millon. El Inventario de Depresión de Beck. La asistente lo supo todo de mí excepto la verdad. Simplemente no quería que me arreglasen. Fueran cuales fuesen mis problemas, no quería que me los curasen.

Mis secretitos internos no tenían ganas de ser descubiertos y explicados. Ni con mitos. Ni con mi infancia. Ni con química. Mi miedo era: qué me iba a quedar? Por eso, ninguno de mis temores llegó a ver la luz. No quería resolver ninguna angustia. No quería hablar de mi familia muerta. Expresar mi dolor, lo llamaba ella. Resolverlo. Dejarlo atrás. La psicóloga me curó más de cien síntomas, ninguno real, y anunció luego que estaba curado, completamente curado. Estás curado. Ve en paz. Levántate y anda. Un milagro de la psicología moderna.

Chuck Palahniuk – Superviviente

El DSM, cada día más alejado de la práctica clínica

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El pasado 18 de mayo se produjo la presentación de la nueva versión del manual diagnóstico por excelencia en la psiquiatría y la psicología: el DSM-V. Pese a la expectación que se produjo a su alrededor, lo cierto es que había pocas expectativas de cambio en un manual que lleva demasiado tiempo desmarcado de la práctica clínica. No es de extrañar, por tanto, que numerosos colectivos de clínicos hayan decidido “apartarse” de la línea del DSM para comenzar a trabajar con otros métodos diagnósticos.

El DSM es un manual que conceptualiza los trastornos mentales como politéticos y categóricos. Por politéticos se entiende que un trastorno está definido por un número de síntomas, pero no son necesarios todos los síntomas para considerar que el trastorno mental se dé. Por otro lado, este manual entiende los trastornos mentales como categóricos, ya que están definidos en una polaridad de “está o no está”, de tal manera que no existe un contínuo en el que situar al sujeto sino un etiquetaje en función del número de síntomas que sufra. Este modelo politético-categórico muestra 3 grandes debilidades:

  1. Comorbilidad: Si nos regimos exclusivamente por los criterios establecidos para cada trastorno, se observa que en la mayoría de los pacientes existe una comorbilidad (2 trastornos) o incluso polimorbilidad (3 o más). Este hecho descarta la concepción del DSM de los trastornos como entidades totalmente independientes y distintivas entre sí. En la realidad no se observan unas fronteras tan definidas como el manual establece.
  2. Heterogeneidad intracategoría: Una consecuencia directa de la conceptualización politética del DSM es la disparidad de perfiles que pueden formar un mismo grupo clínico. En el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva, por ejemplo, se necesita el cumplimiento de 4 síntomas de una lista de 8 para considerarse en esta categoría; por tanto podría darse el caso de que dos personas sean diagnosticadas de este trastorno sin tener ningún síntoma en común.
  3. Validez de los síntomas sub-umbral: Una persona que no llegue “al mínimo” de síntomas que el manual establece para un trastorno determinado no puede considerarse como relevante. De esta forma, en un trastorno que establezca el cumplimiento de 5 síntomas, aquel que sólo experimenta 4 de ellos es considerado “sano” y sin necesidad de aplicar psicoterapia.

Por tanto, considerando estas limitaciones las futuras revisiones del manual diagnóstico DSM debería ir dirigida a construir dimensiones, no categorías, de tal forma que se pueda situar al individuo en un contínuo de mayor o menor aparición del trastorno. Esto acercaría más el proceso de diagnóstico a la práctica clínica diaria, además de dar un mayor uso al manual aparte del simple “etiquetaje” de pacientes, ya que daría una definición más profunda y eidética de qué le pasa al paciente.

Para descargar el artículo original, haz click aquí o entra en www.psicopedia.org

6 CÓMICS PARA ENTENDER LA DEPRESIÓN

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Decir que alguien no puede estar triste porque alguien más está peor es igual que decir que alguien no puede estar feliz porque hay otra persona que está más feliz.

 

 

 

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En vez de salir de la cama y disfrutar tu día libre de trabajo, creo que sería divertido si te quedaras aquí por horas y pensaras en todos las cosas malas que has hecho. Todas.

 

 

 

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ImagenSoñé que encontraba la fuente de mi depresión. Era un insecto en mi espalda drenando toda mi felicidad. ¿Cómo es que nunca antes lo noté? Y todo lo que tenía que hacer para volver a estar bien…era arrancármelo y aplastarlo. Es raro despertarte desilusionada de no estar cubierta con parásitos.

 

 

(Fuente: PsyCiencia)