3 principios de psicología para asegurar la eficacia de tus presentaciones

ImagenFíjate. Delante de ti. Personas que tienen una necesidad que tú puedes cubrir. Oídos deseosos de devorar una historia, de que captes su atención. Los conoces, y por eso sabes qué esperan de ti, cuáles son sus puntos débiles y qué recursos pueden hacer que se emocionen, que se active el “click” en su mente les induzca a cambiar. ¿Presentaciones? No, estoy hablando de psicología. Sin embargo, ambos mundos no están tan alejados.

La responsabilidad del psicólogo es tremenda debido a las implicaciones que tiene el hecho de que una terapia sea exitosa o no. Pero también en una presentación nos jugamos el beneficio de nuestra audiencia, en ocasiones en temas bastante decisivos. Por ello, al igual que la psicología aplica las mejores técnicas disponibles para así favorecer el mejor resultado para el paciente, también nuestras presentaciones deberían utilizar estas herramientas para asegurarse de cumplir sus objetivos.

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El poder de las historias.

«A ciegas, fue resbalando por la humedad del túnel apoyándose en los ásperos adoquines de las paredes. Le parecía percibir murmullos o tal vez el eco de un griterío lejano.Al vislumbrar un punto luminoso, se arrastró hacia él, protegiéndose los ojos con las manos. Con cada avance, el ruido y la luz se hacían más insoportables. A punto estaba de retroceder cuando de la cegadora mancha amarilla que era toda su visión emergió una figura. De un empujón, fue arrojado de bruces a la arena. Imagen

Mientras trataba de incorporarse percibió que olía a sangre recién derramada y comenzó a distinguir el rugir del público del de las fieras. Pisó algo que le hizo caer de nuevo. Al retirarlo, descubrió horrorizado que era el despojo de la mano de su compañero, el orador, con su dedo índice todavía erguido. Poco a poco fue distinguiendo los cadáveres del filósofo, del trovador, del poeta y de los demás compañeros de mazmorra. En las gradas, el público mordisqueaba muslos de pollo, bebía cerveza y charlaba animadamente sin prestar atención a los soldados que, en el foso, iban ajusticiando uno por uno a los prisioneros quienes, entre largas súplicas, argumentos y razones, ya no resultaban útiles para el espectáculo.

Tragando arena y miedo, caminó al centro del foso y retiró varios cadáveres para hacerse sitio. En silencio, barrió la totalidad de la grada con su mirada y, sólo tras reunir todo el aire que eran capaces de almacenar sus pulmones, lo rompió para gritar:

—¡Érase una vez…!

Las gradas del circo enmudecieron de inmediato, la orquesta dejó de sonar y la muchedumbre se dispuso a escuchar a aquel hombrecillo del foso.»

(Gladiadores – Antonio Núñez)

 

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Cómo debo comenzar mi presentación para “enganchar” a la audiencia

Todos los que hemos acudido durante nuestra vida de estudiante a charlas, congresos, symposiums, etc. sabemos que el comienzo de una presentación es esencial para que sigamos escuchando. Una persona que empieza hablándole a su audiencia de cosas que no les interesan está abocado a presenciar durante su intervención una sucesión de bostezos, despistes y caras aburridas.

Entonces, la pregunta es, ¿cómo debe comenzar una presentación para conseguir que la audiencia se implique y nos atienda hasta el final de nuestro discurso? Roger Prat, en su blog presentable.es nos propone un comienzo para “enganchar” a nuestros oyentes en el principio de nuestra presentación:

1.- DESCRIBE LA SITUACIÓN ACTUAL (EL PROBLEMA)

Toda presentación persigue un cambio en la audiencia. Por eso es importante que nuestro público sea consciente del cambio que necesita y del por qué de ese cambio.

Esta descripción debe poner énfasis en las dificultades o limitaciones que presenta la situación actual para tus oyentes. Debe crear un malestar, una leve sensación de angustia, de incomodidad. En el fondo necesitamos que el público sienta la necesidad de cambiar. Pero…¿cambiar hacia dónde?

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2.- DESCRIBE LA SITUACIÓN PROPUESTA (EL BENEFICIO)

Esa es la misión del segundo paso. Proponles un escenario posible. Háblales de una situación a la que podrían llegar y, muy importante, diles que beneficio conseguirían con ello.

Se trata de crear la máxima tensión posible entre cómo son y cómo podrían ser para que el público sea consciente de la necesidad de buscar esa nueva situación que les propones. Eso activará en su mente una pregunta: ¿cómo?

3.- PROPÓN UNA FORMA DE REALIZAR EL CAMBIO (LA SOLUCIÓN)

Ahí es en donde entra el tercer paso. Haz que esa visión que les has presentado sea posible. Que deje de ser una utopía para convertirse en algo tangible. Es por eso que ahora te toca enunciar (no desarrolles todavía) el cambio concreto que deben hacer.

Los dos primeros pasos sirven para ofrecer un incentivo (el beneficio, la resolución de un problema) y el tercero para establecer la hoja de ruta a seguir para obtener dicho premio. La clave es que por ahora sólo has anunciado la solución, con lo que si el oyente quiere realmente el beneficio, necesitará escucharte durante toda tu ponencia para saber exactamente qué debe hacer y cómo.