Ciudad Juárez: La ciudad de la muerte

ImagenEl tiempo es el único juez capaz de valorar la realidad, ya que normalmente lo hace desde la protección de los años. Grandes infiernos ha habido en nuestro planeta a lo largo de la historia, y solo el paso del tiempo ha sido capaz de catalogarlos como barbaries. Vivir en el presente nubla la visión de las personas y las confunde acerca de lo que es bueno y lo que es malo, contaminados por la idea de considerar normal aquello que ocurre a diario por el simple hecho de ser frecuente. Por eso dentro de muchos años, la gente leerá con horror cómo convivimos en nuestra era con un fenómeno como el de Ciudad Juárez, denominada por muchos “La ciudad de la Muerte”.

Ciudad Juárez es un territorio situado en el norte de México junto al río Bravo, la barrera natural que separa a este país de los Estados Unidos. Con una población que ronda los 1,5 millones de habitantes, es considerada “La ciudad más peligrosa del mundo” ya que su territorio acoge desde el año 2006 la denominada “Guerra de Narcos”, en la cual los Cárteles de Sinaloa, Juárez o Tijuana luchan por controlar el territorio fronterizo, o lo que es lo mismo, la principal vía de transporte de cocaína, marihuana y metanfetamina desde México a EEUU. Los daños colaterales de esta lucha de poder son espeluznantes: Desde 2007 hasta el día de hoy más de 15.000 personas han muerto en la “Guerra de Narcos”. Las cifras experimentaron un crecimiento espectacular hasta 2010, donde solo ese año se registraron 3.125 muertes, más que en todo el territorio de Afganistán en 2009. La grave situación empujó al gobierno de México a tomar medidas como el fortalecimiento de la seguridad en el territorio, así como la sustitución de los agentes locales por agentes federales o militares para así acabar con la corrupción policial reinante en Juárez. Éstas y otras medidas han conseguido que el número de muertos se reduzca considerablemente (en 2013 se contabilizaron “solo” 485 muertes) pero la llama de la violencia sigue todavía viva.

Imagen

 

Imagen

¿Y qué pasa con los habitantes de Juárez? Principalmente viven en silencio, pese a que una gran parte de la población ha perdido a personas cercanas a manos de los carteles. El miedo a unos homicidios cada vez más sanguinarios y frecuentes (muchos de ellos incluso grabados, como éste) apaga las esperanzas de cambio en un pueblo que ya se ha acostumbrado a que los cadáveres formen parte del paisaje de la zona. Una imagen que ilustra este fenómeno es el cementerio de Ciudad Juárez, una mini-ciudad donde las pequeñas lápidas de los inocentes contrastan con los mausoleos de los narcotraficantes muertos, algunos incluso enterrados junto a sus lujosos coches.Imagen

La muerte, la droga y las armas son algo interiorizado como propio en todo el territorio. Los entierros y las intervenciones policiales se han convertido en una rutina habitual entre los ciudadanos, casi un ritual que forma parte de su cultura (se puede ver incluso a bebés acudiendo a este tipo de actos). Estas son las consecuencias de vivir en un suelo dominado por el cártel. La cultura “narco” ha ido echando las redes cada vez más en los habitantes de Ciudad Juárez, que saben que estar de lado del cártel puede conllevar protección para ellos y sus familiares. Fenómenos como los Narcocorridos, que son canciones que ensalzan a los narcos y narran sus aventuras, han calado completamente en la población, hasta tal punto que se ha prohibido por ley la difusión de estas piezas en las radios mexicanas.  Incluso la serie “Breaking Bad” utiliza un narcocorrido en homenaje a su personaje principal Walter White, más conocido en el mundo de la droga como Heisenberg.

Pese a la reducción significativa de delitos de sangre en la zona, lo cierto es que Ciudad Juárez sigue siendo una ciudad sin ley, donde las autoridades no son capaces de arrebatarle el control al Cártel de Sinaloa (el que gobierna actualmente la zona). Todos los factores se combinan para hacer que los grandes narcos puedan campar a sus anchas en el norte de México, dejando tras de sí un reguero de cadáveres que recuerdan a sus habitantes quién tiene el mando de la ciudad. Unos habitantes que no son capaces de levantar la voz, como denuncia entre lágrimas esta mujer cuyo hijo fue descuartizado cuando todavía seguía con vida por el Cártel. Solo la mirada retrospectiva de la Historia podrá poner a la “Narco Guerra” al nivel de otras grandes atrocidades de la humanidad, una mirada que esperemos se produzca desde la postura del que habla de un hecho pasado, resuelto y concluido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s