El DSM, cada día más alejado de la práctica clínica

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El pasado 18 de mayo se produjo la presentación de la nueva versión del manual diagnóstico por excelencia en la psiquiatría y la psicología: el DSM-V. Pese a la expectación que se produjo a su alrededor, lo cierto es que había pocas expectativas de cambio en un manual que lleva demasiado tiempo desmarcado de la práctica clínica. No es de extrañar, por tanto, que numerosos colectivos de clínicos hayan decidido “apartarse” de la línea del DSM para comenzar a trabajar con otros métodos diagnósticos.

El DSM es un manual que conceptualiza los trastornos mentales como politéticos y categóricos. Por politéticos se entiende que un trastorno está definido por un número de síntomas, pero no son necesarios todos los síntomas para considerar que el trastorno mental se dé. Por otro lado, este manual entiende los trastornos mentales como categóricos, ya que están definidos en una polaridad de “está o no está”, de tal manera que no existe un contínuo en el que situar al sujeto sino un etiquetaje en función del número de síntomas que sufra. Este modelo politético-categórico muestra 3 grandes debilidades:

  1. Comorbilidad: Si nos regimos exclusivamente por los criterios establecidos para cada trastorno, se observa que en la mayoría de los pacientes existe una comorbilidad (2 trastornos) o incluso polimorbilidad (3 o más). Este hecho descarta la concepción del DSM de los trastornos como entidades totalmente independientes y distintivas entre sí. En la realidad no se observan unas fronteras tan definidas como el manual establece.
  2. Heterogeneidad intracategoría: Una consecuencia directa de la conceptualización politética del DSM es la disparidad de perfiles que pueden formar un mismo grupo clínico. En el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva, por ejemplo, se necesita el cumplimiento de 4 síntomas de una lista de 8 para considerarse en esta categoría; por tanto podría darse el caso de que dos personas sean diagnosticadas de este trastorno sin tener ningún síntoma en común.
  3. Validez de los síntomas sub-umbral: Una persona que no llegue “al mínimo” de síntomas que el manual establece para un trastorno determinado no puede considerarse como relevante. De esta forma, en un trastorno que establezca el cumplimiento de 5 síntomas, aquel que sólo experimenta 4 de ellos es considerado “sano” y sin necesidad de aplicar psicoterapia.

Por tanto, considerando estas limitaciones las futuras revisiones del manual diagnóstico DSM debería ir dirigida a construir dimensiones, no categorías, de tal forma que se pueda situar al individuo en un contínuo de mayor o menor aparición del trastorno. Esto acercaría más el proceso de diagnóstico a la práctica clínica diaria, además de dar un mayor uso al manual aparte del simple “etiquetaje” de pacientes, ya que daría una definición más profunda y eidética de qué le pasa al paciente.

Para descargar el artículo original, haz click aquí o entra en www.psicopedia.org

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