SOY UN AGENTE DEL CAOS.

CARTAS

En una partida de cartas, cada jugador posee en su mano el mismo número de naipes que el resto. Aquel que quiera ganar la partida debe combinar sus cartas para obtener una jugada ganadora, según las reglas que establezca el juego. La elección de las cartas es azarosa y el valor de cada una de ellas es, en cierta medida, constante; de esto se desprende que ganará aquel que tenga mayor habilidad, pues esos factores aleatorios se reparten de igual manera entre cada jugador. Sin embargo, existe un elemento que desmonta toda la lógica del juego y convierte la partida en un proceso irracional que rompe con todo lo anterior. Lo que antes valía ahora ya no vale, y lo que antes no tenía valor quizás ahora sí lo tenga.

Ese elemento desestabilizador es el llamado Joker, la única carta que puede adoptar el valor de la carta que el jugador desee. Por tanto puede asociarse con cartas que a priori no tenían un valor concreto en ese momento para convertirlas en una jugada ganadora; de igual manera puede hacer que la jugada que tenga otro jugador entre sus manos quede totalmente superada. El Joker no posee dueño, y durante la partida puede pasar por las manos de todos los jugadores; sin embargo esto es indiferente porque esta carta sólo tiene un único objetivo: vencer. Sólo entendiendo la importancia del Joker en una partida de cartas se puede comprender el personaje del Joker en Batman: El Caballero Oscuro

EL JOKER

“Soy un agente del caos”. Así se define en una de las escenas de la película el Joker, interpretado de manera magnífica por el fallecido Heath Ledger, lo que le permitió ganar, entre otros, un Óscar a Mejor Actor de Reparto y un Globo de oro en la misma categoría. Estos premios permiten que uno de los personajes más carismáticos del cine del siglo XXI escriba su nombre con letras de oro en la historia del séptimo arte, en lo que se considera uno de los mejores retratos a nivel cinematográfico de lo que pasa por la cabeza de un psicópata.

Una de las características de los psicópatas es la no aceptación de los valores éticos y morales considerados normales por el resto y la construcción de un marco de referencia propio a partir del cual actuar y decidir la “bondad” o “maldad” de las acciones. En el caso del Joker, una premisa fundamental sostiene el peso de todas sus construcciones mentales y por tanto de sus actos: la realidad es absolutamente caótica y espontánea, y las personas que la componen actúan en base a esto. A lo largo del film demuestra conocer a la perfección cómo actúa el ser humano en situaciones límite, en aquellas donde la parte más primitiva se impone a la parte racional del individuo. El ir un paso por delante permite a Joker articular sus planes en función de estas predicciones; se aprovecha del miedo para corromper al cuerpo de policía, usa el amor como arma para elegir a quién matar y aprovecha el odio para transformar a las personas nobles en nuevos Jokers.

La grandeza del personaje es la frialdad y la sensatez con la que actúa, entendiendo esto último como el ajuste a la perfección de su “teoría social” de cómo es la sociedad y cómo hay que comportarse. Hay un momento vital que marca al Joker, en el cual entiende que ni el amor ni el cariño (ni siquiera el de un padre hacia su hijo) son más fuertes que la locura transitoria; que no vale la pena seguir las reglas de la partida ya que la aparición de un naipe comodín hará que todo deje de tener sentido. Su falta de empatía hacia las personas y su desapego total hacia lo material (la escena de la montaña de los billetes es una clara prueba de ello) hacen de él un personaje semi-humano pero a la vez superlativo, un anti-héroe que dirige su conducta hacia la consecución de un solo objetivo: demostrar que el ser humano es malo por naturaleza.

Esta tozudez que gira en torno a la idea de una sociedad egocéntrica y sin valores es la que hace tambalearse al Joker cuando comprueba que realmente existen hombres buenos. Finalmente, la experiencia le hace chocarse contra un muro y le demuestra que incluso las peores personas en los momentos más delicados también tienen gestos de bondad. Sin embargo, la misión de Joker de corromper a los buenos se ha consumado, derribando de un plumazo a los dos jugadores que le daban cierta cordura a esa mesa de cartas llamada Gotham.

EL BIEN CONTRA EL MAL.

Se podría hacer un análisis a nivel político del simbolismo de la película, considerando unas instituciones corruptas y una ciudad podrida en combinación con una ciudadanía paralizada por el miedo; incluso la aparición de héroes anónimos como eje del movimiento del pueblo para acabar con los malos. Sin embargo, lo que queda es que cada uno puede elegir que quiere en su partida, si orden o caos. Si los jugadores se ponen de acuerdo pueden sacar al Joker del mazo de cartas y proseguir la partida sin él, aun a riesgo de no poder beneficiarse cuando éste quiera formar parte de su jugada. Así que coge al Joker, enciérralo bajo llave y escóndelo en el lugar más inaccesible que se te ocurra. Aún con todo esto, y pese a todos tus esfuerzos, hay 3 palabras que no podrás callar, 3 palabras que seguirán atormentándote y haciéndote recordar que el mal está más cerca de lo que creemos. WHY SO SERIOUS?

 

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