¿Qué España nos queda?

Hoy ha saltado la noticia de que el Gobierno de Madrid ha anunciado que rebajará los impuestos a Eurovegas y que, además, no le castigará ciertas actuaciones tales como trucar la ruleta del casino o echar a los clientes que tengan “buenas rachas”. De manera paralela, el Ministerio de Hacienda presentaba los resultados de la amnistía fiscal presentada a finales de marzo para hacer aflorar el dinero no declarado; desde el Gobierno se presentan como un éxito los 1.200 millones de euros recaudados, mientras que organismos como la GESTHA (Sindicato de Técnicos de Hacienda) lo consideran un fracaso ya que sitúan los beneficios en unos 150 millones. Ambas noticias me han hecho reflexionar sobre una idea central, que parece no preocupar a la clase política en un momento como éste, donde manda ante todo la postura cortoplacista de ajustes presupuestarios. La idea que me planteo es la siguiente: ¿Qué España nos queda?

Tras la quiebra de Lehmann Brothers y toda la historia posterior (la cual no voy a recitar porque ya nos la sabemos hasta en arameo) el Gobierno ha elegido una postura que es la siguiente: disminuir el gasto para disminuir el déficit. A priori es una elección bastante coherente, pero con los datos en la mano el panorama cambia. En junio de 2012 la deuda pública española suponía el 75’9% del PIB del país, o lo que es lo mismo casi 800.000 millones de euros. Dado que la cifra escapa a la capacidad de muchos de nosotros, usaremos el dato del porcentaje del PIB para ilustrar lo que esto supone: necesitaríamos usar 8 de cada 10 euros que se producen en España para solventarla. Lo gracioso de todo este asunto es que cada trimestre, pese al innumerable tren de medidas que está suponiendo el mayor paso atrás en cuanto a derechos de la población de toda la democracia española, la deuda aumenta. Y es aquí cuando quiero pararme un momento.

La realidad es que el sistema neoliberal capitalista ha creado un entramado circular tan sencillo como productivo que nos hace imposible pagar la deuda. El proceso es el siguiente: España necesita dinero, se lo pide a la Unión Europea y ésta, amparada por el Tratado de Maastricht, se lo presta a la banca pública a un interés del 1% para que automáticamente ésta se lo preste a España, a intereses que en estos momentos están rondando el 5%. Según plantea Eduardo Garzón en su artículo “Situación de las arcas públicas si el Estado español no pagara intereses de deuda pública” la deuda pública de España se situaría hoy en apenas un 14% del PIB si el dinero nos lo prestase directamente un Banco Central (por ejemplo, el banco de España). Dada esta situación, España necesita volver a pedir dinero para pagar los intereses del préstamo anterior, llegando a un proceso circular que sólo produce más miseria y desamparo para la clase trabajadora.

Para conseguir reducir deuda (es decir, para intentar compensar ese gasto de los intereses quitando de otras partidas), el Gobierno ya le ha amputado al Estado de Bienestar sus 3 pilares maestros: Justicia, Educación y Sanidad están sufriendo un proceso privatizador que sólo consigue fortalecer todavía más a la esfera privada y a las grandes fortunas, que son las que pasarán a manejar a corto plazo estas funciones. Por poner un ejemplo, GESTHA publicó en su página web un artículo (“Sí hay alternativas”) en el que asegura que se podrían ingresar 63.800 millones de euros anuales aplicando medidas fiscales tales como el Impuesto de Sociedades, reducción de la economía sumergida o la prohibición de las operaciones a corto plazo en la Deuda Pública. Esos 63.800 millones superan con creces los cerca de 40.000 millones que se estima que se han ahorrado con los tijeretazos en Educación y Sanidad, los cuales además se están cobrando vidas. ¿Pero realmente podemos esperar que los políticos decidan luchar contra las grandes fortunas antes que contra los ciudadanos? ¿Una clase política que ni siquiera se molesta en juzgar a los banqueros que nos han dejado en la situación que estamos? ¿Una clase política que no quiere ni oir hablar de tocar las SICAV porque la mayoría de ellos obtienen plusvalías gracias a ellas? Es imposible pretender que un lobo te cuide el rebaño, porque lo más probable es que cuando vuelvas te encuentres el corral patas arriba. Tal y como está ahora España.

Si el “hoy” es inquietante e incierto, el “mañana” es quizás más desesperanzador. Poniéndonos en la situación más optimista posible y suponiendo que en 2014 volvamos a crecer, ¿qué nos quedaría? Un Estado de Bienestar desmembrado, una grieta cada vez mayor entre los que más tienen y los que menos, un país donde las personas que nos pueden sacar de esta situación emigran a otros países porque aquí hemos decidido que la investigación no es importante. Un país donde miles de personas habrán muerto por no poder pagar sus medicamentos, o por no poder pagar su hipoteca, o por no poder mantener a sus familiares en situación de dependencia. Un país donde los bancos acumularán la gran mayoría de las viviendas de este país (obtenidas de manera fraudulenta, expropiándolas mediante deshaucio) y con las cuales volverán a crear una burbuja especulativa que en el mejor de los casos nos llevará al mismo punto donde hoy nos encontramos. Las leyes no avanzan, y España se muere. Si nos recuperamos, miraremos a nuestro alrededor y sólo veremos un amplio solar con todo destruido. El proceso de fortalecimiento de los ciudadanos que se lleva realizando desde 1978 se ha frenado de golpe, y nos está llevando a una situación parecida (cuando no peor) que la de entonces. ¿Qué solución nos queda entonces? ¿No hemos agotado, como ciudadanos, todas las vías de protesta disponibles? ¿No se nos ha pisoteado como gusanos, o apaleado como delincuentes cuando lo único que pedíamos era justicia? ¿No nos hemos dado cuenta que estamos esperando que nos den soluciones los mismos que a la vez son la raíz del problema? ¿Qué más tienen que hacernos para salir a la calle y actuar?

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Un pensamiento en “¿Qué España nos queda?

  1. Me ha gustado pero creo que hay que alejarse de los números Jony. Si de verdad queremos cambiar el sistema de raíz debemos alejarnos del discurso cuantitativo que es el discurso hegemónico ahora mismo y que es el terreno dónde campa a sus anchas la doctrina neoliberal.

    En mi opinión, la práctica neoliberal no es lo más preocupante. Lo más preocupante es que la teoría neoliberal ha calado en nuestra sociedad. Hablo del discurso de que debemos incrementar el PIB (sin tener en cuenta que se incrementa el PIB cuándo se tala un árbol o un soldado dispara en Afganistán), que debemos crecer, aumentar la producción, consumir más…etc

    También creo que te equivocas cuándo dices “El proceso de fortalecimiento de los ciudadanos que se lleva realizando desde 1978 se ha frenado de golpe”, ese proceso es una falacia, la transición es una mentira. Los políticos crearon el partido que todos sabemos, los jueces que dictaban sentencias de muerte siguieron en su puesto…

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