Freud sigue vivo.

“Pero sufrimiento y problemas son lo que mantienen vivo a un hombre. O intentar esquivar el sufrimiento y los problemas. Es un trabajo de dedicación plena. Y hay veces que ni durmiendo se puede descansar. En el último sueño que tuve yo estaba tumbado debajo de un elefante, no me podía mover y él estaba soltando una de las cagadas más grandes que se hayan visto jamás.y estaba a punto de caerme encima cuando mi gata, “Hamburguesa”, pasó sobre mi cabeza y me desperté. Le cuentas ese sueño a un loquero y seguro que saca una conclusión horrible. Como lo que le pagas es una barbaridad, ya se asegurará él de hacer que te sientas mal. Te dirá que la mierda es un pene y que eso te asusta o te gusta, o cualquier gilipollez por el estilo. Lo que en realidad quiere decir es que él está asustado o desea el pene. No es más que un sueño sobre la cagada de un elefante y nada más. A veces las cosas son simplemente lo que parecen y no hay más. El mejor intérprete del sueño es el que lo sueña. Conserva el dinero en el bolsillo. O apuéstalo a un buen caballo.”

Pese a lo explícito de la escena, este extracto de “Pulp”, libro de Charles Bukowski, puede reflejar parte de la situación de la psicología actualmente.Aunque cada vez más la psicología científica está ganándole la batalla a las pseudo-disciplinas terapéuticas, todavía hoy existen profesionales que actúan con poco o ningún rigor científico en la práctica clínica. Esta forma de actuar es censurable desde una doble visión según el Código Deontológico de los psicólogos.

En primer lugar, y tal y como reza el artículo 17, la autoridad profesional del Psicólogo/a se fundamenta en su capacitación y cualificación para las tareas que desempeña. El/la Psicólogo/a ha de estar profesionalmente preparado y especializado en la utilización de métodos, instrumentos, técnicas y procedimientos que adopte en su trabajo. Forma parte de su trabajo el esfuerzo continuado de actualización de su competencia profesional. Debe reconocer los límites de su competencia y las limitaciones de sus técnicas. Han pasado unos 100 años desde que Freud escribiese el grueso de su obra, y la psicología ha avanzado mucho desde una disciplina empírica y sistemática como para poder refutar los supuestos del psicoanálisis; es más, en un conocido estudio del psicólogo Hans Eysenck se demostró que la terapia psicoanalítica tenía los mismos resultados terapéuticos que la no-terapia en enfermos mentales. Eso no quita mérito a la capacidad que tuvo Freud de crear una teoría de la psique humana capaz de explicar la enfermedad mental en términos psicológicos, huyendo del enfoque biomédico que unía irremediablemente “enfermedad mental” con “patología orgánica”. El trabajo de Freud fue vital para que el psicólogo ganase protagonismo en el ámbito de la psicología clínica, y que los factores personales, históricos y sociales se tuviesen en cuenta como causantes de la enfermedad, pero esto no quita que sea una teoría obsoleta y sin ninguna base empírica que la sostenga.

Además, no podemos perder de vista que la psicología trata con personas, y que en la mayoría de ocasiones una mala práctica profesional puede acarrear graves daños a la persona. Así, en uno de los principios básicos que se exigen en la práctica profesional en psicología se encuentra el principio de beneficencia, es decir, el terapeuta siempre debe buscar el bien de su paciente. ¿Alargar terapias durante años y años es lo mejor para un paciente? ¿Un tratamiento basado simplemente en la escucha es lo mejor para un paciente? Ciertamente no, pero incluso en los medios de comunicación se recurre a menudo a psicoanalistas para dar opinión a unos temas que escapan a su campo de actuación. Incluso en la Administración Pública todavía existen psicoanalistas trabajando en gabinetes psicopedagógicos, cuyos resultados con sus pacientes son totalmente nulos.

El papel central que tienen las universidades en el desarrollo de la ciencia se debe a que aportan una justificación teórica a la práctica clínica posterior. No es ético ni profesional usar una técnica no validada en un paciente y de la cual no se tiene certeza de que pueda funcionar. Así pues, tener una sólida base de conocimientos no es humo, es algo indispensable para evolucionar como disciplina sociosanitaria y mejorar la calidad de vida y la adaptación al medio de las personas, los cuales son los objetivos últimos de la psicología. Así pues, creo que es tarea de todos los que estamos dentro de este sistema los que debemos luchar porque la psicología sea relacionada antes con ciencia que con simple hechicerismo o lectura de mentes.

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